
Sé muy bien que este tema, el de los videojuegos se escapa de lo habitual en este blog, dedicado, sobre todo, a los cómics y al cine. Pero es que no me resisto a comentar algo sobre este juego.
No soy un fanático de las consolas, pero suelo jugar con cierta frecuencia, sobre todo con mi hijo. Mayormente a juegos de fútbol o carreras o, como no, al juego de la WWE, o Pressing Cath, como lo conocemos aquí en España.
Pero HALO, tiene algo especial. Al principio me pareció el típico juego de aniquilar marcianos. Aunque me gustó que se pudiese jugar en equipo. Por lo que, entre mi hijo y yo nos dispusimos a salvar al universo, y aniquilar a los extraterrestres.
A medida que se iba desarrollando el juego e íbamos pasando fases, me di cuenta de que me iba enganchando más. Hasta tal punto que me tenía intrigadísimo el desarrollo de la historia. Poco a poco me iba adentrando en la trama y me sentía protagonista de la historia.
Sus personajes son geniales: El Jefe Maestro, un ciborg experimental protagonista de la aventura. Cortana, un programa que vive en el sistema informático del Jefe Maestro, el Capitán de los Marines, el Sargento, un tipo duro y, para terminar, El Inquisidor, uno de los extraterrestres, que acaba por unirse a los Marines y al Jefe Maestro, para luchar con los Flog, una especie de plaga galáctica que acabará con la vida en el universo.
Y no debo ser el único que piensa así, porque el juego ya va por su tercera entrega. Y estoy seguro de que si sale HALO 4, se venderá igualmente. No voy a hablar de las características técnicas del juego, porque eso lo dejo para los entendidos.
Recuerdo, por poner un ejemplo, una de las escenas del juego. Mi hijo y yo, tras haber acabado con toda una horda de enemigos, nos encontramos en una nave desierta y extrañamente silenciosa. Tras forzar una puerta, conseguimos entrar. El silencio, y la música de fondo, nos hacía presagiar que algo siniestro estaba a punto de empezar.
Entonces, para nuestra sorpresa, centenares de pequeñas criaturas, como una plaga, se abalanzaba sobre nosotros. Os puedo asegurar, que, al ser la primera vez que jugaba y al no conocer la historia, un escalofrío recorrió mi espalda cuando aquellas cosas viscosas se abalanzaban sobre nosotros para devorarnos y se pegaban encima.
En fin, que ahora que lo menciono tengo ganas de echar una partidilla al juego. Así que de momento os dejo, amigos.
MANOLO